La práctica continuada del running puede resultar en ciertas lesiones derivadas del impacto repetitivo con el suelo. Es el caso del dedo flotante, una deformidad que, más allá de lo estético, conduce a situaciones de gran impotencia funcional durante la actividad deportiva.

El dedo flotante (síndrome de predislocación metatarsofalángico) se produce por una sobrecarga de la articulación del segundo dedo generalmente, y es comúnmente frecuente en los runners de corta y media distancia, debido a que en ellas se apoya generalmente más con el antepié o zona metatarsal. La adecuada estabilidad articular de los dedos durante la fase de impulso en la carrera es mantenida por un complejo fibro-ligamentoso que se localiza en la zona plantar de las articulaciones de los dedos y que denomina plato plantar flexor.

Existen diversos factores que afectan a la integridad de esta estructura entre los que podemos destacar los pies pronados y el impacto repetido bajo la zona metatarsal durante la carrera, lo cual va a generar que el plato plantar flexor se rompa parcial o totalmente y el dedo vaya elevándose de forma progresiva con la consiguiente inflamación articular. El corredor suele referir dolor en la almohadilla metatarsal o sensación de tener clavada una piedra, limitación para ponerse de puntillas entre otros síntomas englobados en la patología llamada metatarsalgia.

Podríamos decir que la presencia una metatarsalgia y/o síndrome de predislocación metatarsofalángico puede iniciarse con un proceso de capsulitis y/o sinovitis articular (dolor e inflamación) sin deformidad digital hasta la progresión de la instauración del dedo flotante e incluso aumentado la probabilidad de generarse un proceso de fractura de estrés metatarsal.

Una solución ortopédica

Dedo martillo

 

¿Hay manera de evitarlo? Por medio del uso de plantillas ortopédicas personalizadas junto con el dispositivo FIXTOE. Este dispositivo que sirve para sustituir la acción del plato plantar flexor dañado, ha sido diseñado por dos podólogos alicantinos, Fran Monzó y David Lucas.

Este dispositivo permite estabilizar el dedo al suelo de forma efectiva durante la fase de despegue e impulso digital con el consiguiente reparto uniforme de cargas sobre la zona metatarsal.

Consejos para evitar la deformidad

Además de la solución referida, que se emplea en los momentos de ejercicio para evitar sobrecargas, cabe también señalar algunas prevenciones para no agravar el problema o, si aún no hemos llegado a ese punto, directamente para conseguir evitarlo. Los podólogos Fran Monzó y David Lucas recomiendan una serie de ejercicios y prevenciones:

  • Aplicar frío local durante 15-20 minutos 2-3 veces al día en la articulación o zona dolorosa tras la actividad deportiva.
  • Evitar ir descalzo, llevar calzado estrecho y la sobrecarga de la zona de antepié –como pueden ser los calzados de tacón y calzados planos–.
  • Conviene llevar suelas que amortigüen esa zona de dolor y plantillas ortopédicas personalizadas que descarguen la zona de los metatarsianos.
  • En el apartado físico, el podólogo recomienda ejercicios como estirar una toalla en el suelo y recogerla con los dedos haciendo garra digital, por ejemplo.
  • Acudir a su Podólogo para un correcto asesoramiento.

Con todas esas prevenciones y soluciones, la metatarsalgia asociada al dedo flotante puede controlarse de forma adecuada.»